- Pasta gigli (espirales, lazos…)
- Pechuga de pavo
- Queso (al gusto)
- Aceite de oliva
- Orégano
- Vinagre de Módena
- Sal
PREPARACIÓN: Ésta es una receta muy sencilla y ligera, ideal para aquellos poco duchos en el arte de los pucheros y que estén cansados de tomar la pasta con tomate frito Orlando y Salchichas de Frankfurt. Empezaremos poniendo agua a hervir a la que añadiremos un chorreoncito de aceite, la hoja de laurel, un poco de sal y la pasta. Mientras va cociendo, troceamos la pechuga de pavo (he utilizado la que viene en barra) o cualquier otro embutido con el que se quiera acompañar a la pasta. Troceamos también el queso del tipo que más nos guste. En esta ocasión hemos apostado por queso manchego mezcla fresco y taquitos de otros quesos, entre ellos edam (mezclas que venden habitualmente para ensaladas en los supermercados).
Escurrida la pasta, después de entre 8 – 12 minutos de cocción, se vierte en un recipiente vistoso con el queso y la pechuga de pavo, se aliña con un poquito de sal, vinagre de Módena, aceite de oliva y orégano. Se remueve con cuidado y se deja enfriar hasta que la pasta coja sabor.
Buen apetito. No racanear con las cantidades porque los comensales suelen repetir.
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